Donde bailar salsa en La Habana

Los mejores sitios para bailar en La Habana

Escuchar música salsa en vivo, ver a la gente bailar o sumarse a la fiesta, es una experiencia fascinante. La salsa tiene una historia muy arraigada en Cuba. Aunque el término ‘salsa’ ha sido de uso cotidiano desde la década de 1960, los historiadores generalmente están de acuerdo en que la música salsa se remonta al menos a la década de 1920 en el este de Cuba, cuando varias formas musicales, especialmente el son cubano y la rumba, comenzaron a combinar sus elementos musicales juntos. 

Por eso, desde hace al menos cien años, hay ritmos y bailes que aún hoy forman la base de la salsa en Cuba. Apreciar la salsa, entonces, es apreciar una parte importante de la cultura cubana. Además de la música y el baile, la salsa incluso puede considerarse como una filosofía: aprender a moverse al ritmo de la vida de una manera consciente y placentera, en lugar de permanecer rígido y pensar demasiado. Entonces, familiarizarse con la salsa es también una forma de familiarizarse con una forma de vida. 

No te preocupes si no pueden o no quieren bailar, no todas las personas en Cuba saben bailar, hay mucho tópicos. De hecho, algunos te confesarán ser un ‘patón’, término que literalmente es similar a tener dos pies izquierdos. Entonces, si eres un patón, busca un asiento y relájate, pero si estás dispuesto, ¡da un paso!

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Aquí hay 10 excelentes lugares para ir a bailar salsa en La Habana. Ten en cuenta que la salsa es muy popular, pero también hay muchos géneros musicales diferentes en Cuba para disfrutar. Siempre es mejor consultar primero para ver qué tipo de música se están poniendo esa noche.

Baila salsa cubana en La Habana

La Casa de la Música de Miramar

Hay dos espectáculos diarios, uno al final de la tarde y otro al final de la noche. Por lo tanto, esta es una gran opción si estás luchando con el desfase horario y te resulta imposible quedarte fuera hasta tarde. Puedes ir temprano y encontrarás una maravillosa energía, el lugar seguramente estará lleno. Pero, si eres más de la noche, ve a las 22:00, sin duda alguna te quedarás hasta las primeras horas de la mañana.

Club 1830 en el Vedado

La ubicación de este club es particularmente única, ubicado en el extremo occidental del Malecón de La Habana, donde el río Almendares se encuentra con el mar. La arquitectura, la decoración y el área al aire libre crean un ambiente casi surrealista. El nombre del club se relaciona con la fecha en que se construyó el edificio. Además de las frecuentes actuaciones de música en vivo por la noche, este lugar se especializa en comidas de alta calidad y por lo tanto, se puede visitar durante el día para comer.

Donde bailar salsa en La Habana

La Casa de la Amistad en el Vedado 

La casa de la amistad tiene el nombre apropiado considerando que tiene un ambiente muy amigable en el interior. Ubicada en una mansión de 1920, se puede escuchar música en vivo aquí de martes a domingo. Es el más pequeño de los lugares que se enumeran aquí y también tiene una sensación más acogedora. La decoración interior es magnífica y si las paredes pudieran hablar, tendrían muchas historias que contar. La casa se construyó tras un escandaloso matrimonio entre una de las primeras mujeres en divorciarse en Cuba y un rico terrateniente. El edificio pasó a convertirse en la sede de una sociedad de amistad entre Cuba y la URSS, de ahí el nombre. Si bien todavía se realizan actividades para bailar salsa, en los últimos años las presentaciones de rock se han vuelto más populares (especialmente los domingos por la noche). 

La Casa de la Trova en Centro Habana 

Este es un lugar muy popular entre los cubanos. Como no depende de los turistas, los horarios de apertura y las actuaciones pueden ser inconsistentes. Generalmente abre la mayoría de los días a las 5 pm. El viernes por la noche es un evento particularmente animado, la banda debería comenzar alrededor de las 6 pm. Como su nombre indica, este lugar está más orientado hacia la música trova cubana que hacia la salsa, pero la salsa suele aparecer en algún momento de la semana. 

Donde bailar en Cuba

Café Cantante Mi Habana en el Vedado

Este lugar es parte del Teatro Nacional de Cuba y por lo tanto, se utiliza para una gran variedad de funciones. Las noches de salsa suelen tener lugar después de las 21:00 los lunes y martes. Los viernes suele haber una actuación más temprana, a partir de las 16h. Debido a su ubicación junto a la Plaza de la Revolución, es conveniente venir aquí después de visitar el Memorial José Martí, especialmente un viernes para ver la actuación anterior. 

Pico Blanco en el Vedado

Este lugar está ubicado en el último piso del Hotel St John’s y por lo tanto, tiene una vista fantástica. Más importante aún, hay una banda en vivo la mayoría de las noches y si no, garantizan siempre que haya un DJ en vivo. Teniendo en cuenta la prestigiosa ubicación, el costo de entrada es bastante bajo e incluye una bebida. 

Los mejores sitios para bailar en Cuba

Salón Rosado Benny Moré (La Tropical): Aquí vas a bailar salsa si o si

Ubicado completamente fuera de las zonas turísticas de La Habana, este lugar es particularmente popular entre los cubanos, quienes tienden a referirse a él como ‘La Tropical’. Incluye un enorme salón de baile al aire libre y ofrece una forma más informal de disfrutar de la música y el baile local. El precio de entrada es mucho más bajo que en otros lugares grandes y muchas de las mejores bandas de Cuba tocan allí, especialmente los fines de semana. 

La Azotea del Hotel Inglaterra en La Habana Vieja 

Todas las noches, sin falta, puedes ver actuaciones en la azotea de uno de los hoteles más antiguos de La Habana. La vista es encantadora, la entrada es gratuita y teniendo en cuenta la lujosa ubicación, las bebidas tienen un precio muy razonable. Esta es una buena opción para ir los lunes por la noche, ya que otros lugares de música en vivo suelen estar cerrados los lunes.

En el Hotel Inglaterra está uno los 9 bares de ensueño en las azoteas habaneras

Baila con una cubana o con un cubano

Hotel Florida en La Habana Vieja 

Este hotel, como el Hotel Inglaterra, tiene salsa la mayoría de las noches. A diferencia del Hotel Inglaterra, la zona para bailar salsa está ubicada en el interior, por lo que es una mejor opción sí está lloviendo. Si el aire acondicionado es importante para ti, el Hotel Florida es la mejor opción de la lista para mantenerte fresco, aunque sí vas a bailar frenéticamente durante horas, ¡el sudor es inevitable! Hay que pagar la entrada, pero incluye una bebida.

Bailando salsa en La Habana

El Gato Tuerto en el Vedado 

Este lugar ha estado funcionando durante 20 años y todavía tiene música en vivo todas las noches a partir de las 10 p.m. Además de las actuaciones son de primer nivel, el piso de arriba tiene una hermosa vista del Malecón Habanero. El comedor y el área de música están separados, ¡para qué puedas comer y hablar sin tener que gritar! 

Vitria, Muchachitas no… Vitraleras – Experiencias en La Habana

Vitria La Habana

En las intricadas calles de La Habana Vieja, el antiguo Convento de Santa Clara, protagonista de más de una leyenda y polémicas, acoge tras sus muros sorpresas y, entre ellas, un proyecto de jóvenes emprendedoras que combinan la centenaria tradición del vitral con novedosas tendencias estéticas y de gestión.

Adriana de la Nuez e Irena Martínez se graduaron de la especialidad de Vidrio en la Escuela Taller de La Habana Gaspar Melchor de Jovellanos, y trabajaron un tiempo en la empresa constructora Puerto Carenas. Allí pusieron muchos cristales en puertas y ventanas, pintaron rejas… pero necesitaban volcar su creatividad y conocimientos en algo que las hiciera crecer. Entonces se enteraron de que la Oficina del Historiador de la Ciudad estaba apoyando proyectos emergentes y le presentaron la idea de Vitria. Luego de meses de espera, ya fuera por trámites y permisos o por falta de materiales o de lugar para trabajar, en 2014 les prestaron un ala del convento y allí comenzaron.

Vitria La Habana

Desde el inicio apostaron por un modelo de negocio híbrido en el que aprovecharan todas las capacidades adquiridas durante sus formaciones y prácticas laborales —son también licenciadas en Gestión y Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural por el Colegio Universitario San Gerónimo—, a las cuales suman la energía de su juventud.

En Vitria nada se bota

Con una variada cartera de productos y servicios que incluye la restauración, elaboración e instalación de vitrales, además de otras creaciones de menor formato, en Vitria nada se bota. Los restos de cristal sobrante de las grandes y medianas producciones se convierten en lámparas, posavelas, collares, atrapasueños, adornos de pared y de mesa… Adriana e Irena exploran las múltiples posibilidades creativas del cristal, mezclándolo con metal, madera y materiales u objetos aparentemente inservibles.

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Esta práctica ha sido muy útil, tanto para el negocio como para el medio ambiente: por una parte, permite optimizar costos y diversificar productos, y por otra, contribuye a la sostenibilidad, al estar a tono con la conocida regla de las 3R popularizada por la ONG Greenpeace, que llama a Reducir, Reutilizar y Reciclar toda materia que se emplee en la producción para minimizar los desechos contaminantes.

En cuanto a la elaboración de vitrales, se han centrado en la realización de trabajos por encargo. El Convento de Santa Clara les ha permitido desarrollarse profesionalmente, pero sus características arquitectónicas las aísla del mundo exterior, y actualmente no disponen de un local estable para vender sus piezas, por lo que necesitan clientes seguros para no desperdiciar material.

Vitria en La Habana

«Trabajamos enfocadas en el pedido de los clientes, que generalmente nos piden vitrales para puertas, ventanas, marquesinas. Tenemos una cartera de referencia y sugerimos una línea que puede ser más tradicional o moderna, abstracta o figurativa, pero la decisión final siempre la dicta el cliente. Muchas veces llegan y te dicen “quiero esta imagen”, otras veces ni saben lo que quieren, pero la tendencia va por flores y pajaritos».

Combinar «lo útil y lo bello»: uno de los retos principales de Vitria

Es imprescindible, para un proyecto autogestionado y de reciente creación, contar con las reglas del mercado, que a veces puede ser caótico, con clientes por lo general desorientados y otros cuya visión está anclada al referente Tiffany desarrollado entre 1878 y 1933 en la Tiffany Studios en Nueva York, que si bien marcó un hito en la decoración de su época, ha evolucionado para adecuarse a las tendencias arquitectónicas contemporáneas. El diálogo con los clientes para combinar «lo útil y lo bello» constituye uno de los retos principales de Vitria.

«Vamos sacando las ideas, las esbozamos a mano, se lo enseñamos, y si están de acuerdo, lo procesamos en la computadora en Photoshop para llevar esa maqueta al vitral. Estudiamos, previamente, el espacio en el que será ubicado, para ver los colores y las formas del ambiente, de manera que nuestro encargo armonice».

Aunque su rango de precios está sobre los 300 CUC por metro cuadrado, esa cifra puede aumentar según la complejidad del producto, la cantidad de piezas que requiera, los colores, o los detalles pintados, pues en los vitrales, más que el tamaño, determina la cantidad y la forma de las piezas.

«Hemos hecho trabajos puntuales con la Oficina del Historiador, y hace poco prestamos nuestros servicios a una inmobiliaria estatal. Pero nuestros clientes principales son particulares, tanto para casas, como para negocios. Cuando empezamos no teníamos idea de cuánto se cobraba; averiguamos con profesores nuestros y pusimos un precio. No ha pasado que ningún particular nos pida diez metros cuadrados de vitral. Casi siempre solicitan creaciones para espacios más pequeños, que muchas veces no llegan al metro cuadrado, y quieren hacer un diseño muy cargado, que lleva mucho trabajo. Mientras más líneas y espacios pequeños, más complejo se vuelve. Por eso siempre le damos al cliente un aproximado, más el precio se fija luego del diseño. Hace poco hicimos un pavo real de trescientas piezas, y solo medía medio metro cuadrado. Trabajamos en él más de un mes. Por eso, además del tamaño, hay otras condicionantes que influyen: a veces se cobra el material y otras, el esfuerzo».

Una de las mayores dificultades para el negocio de Vitria está en los materiales, porque el vidrio es necesariamente importado, y las herramientas se compraron con el capital inicial.

«Estamos trabajando con los materiales con los que inauguramos la cooperativa. Para eso tú debes contar con un capital primario, pero nosotras éramos estudiantes y no teníamos cómo sacar nada. La Oficina del Historiador gestionó un presupuesto con la Oficina de Cooperación Internacional. Con ese dinero, que nunca tuvimos en la mano, pudimos seleccionar qué nos hacía falta comprar.

»Cuando trabajamos con alguna institución estatal, ellos pueden comprar vidrios, y nosotras solo ponemos la mano de obra. Con la Oficina del Historiador nos entendemos muy bien porque ellos gestionan las cosas muy rápido. Con el particular lo tenemos que poner todo, pero generalmente gastamos menos porque son trabajos de formato pequeño o mediano».

Para algunos puede resultar sorprendente ver cómo dos mujeres tan jóvenes llevan a cabo un oficio tan complejo, que requiere cierta fuerza física. Aunque las emprendedoras confiesan «coquetear» con el feminismo, rechazan la ideología «feminazi» —término empleado entre los jóvenes para describir la máxima que dicta: «Las mujeres somos mejores que los hombres». Adriana e Irena reconocen que ambos tienen las mismas capacidades y la clave está en demostrar las suyas sin solapar las de los otros. «A veces tenemos que imponernos. Mujeres, delgaditas… Muchos nos dicen “yo te cargo la escalera” o “¿y tú te vas a subir ahí?”, “¿tú puedes cargar ese vitral?”, “yo vivo en un tercer piso y hace falta colgarse de la azotea”. En el fondo piensan: “Pobrecitas ellas no pueden”.

«Buscan la figura masculina, y que nos conozcan y digan “esas muchachitas hacen de todo” ayuda a romper el tabú. En el Palacio del Segundo Cabo trabajamos a seis niveles de andamios, poniendo los cristales en el salón de protocolo. A lo mejor un hombre fuerte puede cargar un vitral él solo, nosotras lo hacemos entre las dos, pero no es una limitante».

El trabajo de Vitria ha sido reconocido en varios espacios. Han sido portada en publicaciones como Negolution, revista de emprendedores cubanos que circula en el alternativo «paquete semanal»; también han participado en audiovisuales como Mujeres… los poderes vitales del éxito, realizado por el Proyecto Palomas. Aunque su cooperativa todavía está en fase de consolidación, su empeño y capacidad para dialogar con varios públicos, auguran a estas jóvenes un futuro colorido, como sus vitrales, entre los emprendedores de la isla.